El revés: una o dos manos
Un tema controvertido

De todos los temas tratados en nuestra sección de Opinión, el que despierta mayor interés y controversia es el que dedicamos al golpe de revés. Seguramente la culpa la tiene Roger Federer, encaramado en el número uno del ranking mundial con un revés distinto al que se enseña en las escuelas de tenis. Probablemente, sin Federer el revés a una sola mano sería un golpe obsoleto sólo mantenido por algunos excéntricos. Pero la persistencia del suizo llama la atención de los nuevos tenistas, que buscan una respuesta.

Desde que a mediados de los setenta algunos campeones del tenis demostraran la eficacia del revés a dos manos, esta empuñadura no ha dejado de ganar adeptos, aunque no tanto por razones técnicas como prácticas. En las escuelas de tenis, los alumnos que se incorporan a este deporte son cada vez de menor edad y, aunque disponen de raquetas a su medida, tienden a resolver el problema del peso sujetándola con las dos manos. Como esta técnica facilita el inicio de su aprendizaje, el monitor también se encuentra cómodo con esta solución.

Sin embargo, a medida que van cogiendo fuerza en el brazo, algunos alumnos se plantean si deberían mantener el revés a dos manos o golpear con una sola. Personalmente, no encuentro objeciones técnicas a ninguna de ambas modalidades, aunque me gustaría puntualizar que los tenistas que golpean el revés con una sola mano jamás recurren a las dos. En cambio, aquellos que empuñan la raqueta con las dos manos dejan de hacerlo cuando ejecutan el cortado, el bote pronto o la volea (salvo algunos pocos que también hacen estos golpes con las dos manos en un gesto raro, antiestético y dudosamente técnico).

Por lo que respecta a la competición, el incremento de jugadores que golpean el revés a dos manos no ha tenido un reflejo en los resultados. La lista de jugadores con mayor porcentaje de victorias sigue siendo encabezada por Federer, Sampras y McEnroe, los tres practicantes del revés a una mano.

Roger Federer Pete Sampras John McEnroe

Cierto que a nivel de popularidad, la relación entre ambas modalidades parece equilibrada. Frente a McEnroe, Lendl, Sampras o Federer (una mano) se alzan Connors, Borg, Agassi o Nadal (dos manos). Pero volviendo a las estadísticas, si tomamos como referencia la Copa Masters, veremos que la lista de máximos ganadores está encabezada por seis tenistas practicantes del revés tradicional: Lendl, Sampras, Nastase, Federer, McEnroe y Becker. Y de 1991 a 2000 la Copa fue ganada exclusivamente por jugadores adeptos a esta modalidad: Sampras, Becker, Stich, Corretja y Kuerten.

Esta resistencia de la mano única a lo largo de más de treinta años parece no obstante acusar una erosión irreversible. La composición del top 10 al cierre de las últimas temporadas induce a pensar que esta modalidad podría correr el riesgo de extinción tras la retirada del gran maestro suizo.

2009 9/1
Federer
Nadal
Djokovic
Murray
Del Potro
Davydenko
Roddick
Soderling
Verdasco
Tsonga
1
2
2
2
2
2
2
2
2
2
2008 8/2
Nadal
Federer
Djokovic
Murray
Davydenko
Tsonga
Simon
Roddick
Del Potro
Blake
2
1
2
2
2
2
2
2
2
1
2007 6/4
Federer
Nadal
Djokovic
Davydenko
Ferrer
Roddick
González
Gasquet
Nalbandián
Robredo
1
2
2
2
2
2
1
1
2
1
2006 4/6
Federer
Nadal
Davydenko
Blake
Ljubicic
Roddick
Robredo
Nalbandián
Ancic
González
1
2
2
1
1
2
1
2
1
1
2005 7/3
Federer
Nadal
Roddick
Hewitt
Davydenko
Nalbandián
Agassi
Coria
Ljubicic
Gaudio
1
2
2
2
2
2
2
2
1
1

Algo parecido ocurre en el tenis español. Desaparecidos los grandes reveses a una mano de Álex Corretja y Albert Costa se ha dejado sentir el empuje de los últimos campeones (Nadal, Moyá, Ferrero), todos ellos a dos manos. No obstante, la relación entre seguidores de ambas modalidades sigue estando numéricamente equilibrada: frente a las dos manos de Nadal, Ferrer, Verdasco, Moyá, Granollers, Ferrero, Gimeno-Traver, Andújar, Ventura o Ramírez Hidalgo siguen prefiriendo una sola mano Almagro, Robredo, Feliciano, Montañés, García-López, Hernández, Navarro, Beto Martín, Vicente, Portas...

Rafa Nadal Carlos Moyá Juan Carlos Ferrero Nico Almagro Tommy Robredo Feliciano López

Donde la balanza se decanta claramente por el revés a dos manos es en el tenis femenino, algo lógico puesto que esta modalidad de golpe requiere menos fuerza por parte del jugador. De las grandes campeonas del tenis moderno (nacidas después de los 50) sólo cuatro han jugado el revés a una mano: Navratilova, Graf, Hingis y Henin. Todas ellas europeas. En cambio las norteamericanas nunca tuvieron dudas sobre la conveniencia del revés a dos manos: Austin, Evert, Capriati, Davenport, Venus y Serena Williams... Lo mismo ocurre con las tenistas procedentes de Rusia y los países del Este europeo: Jankovic, Ivanovic, Safina, Dementieva, Zvonareva, Kuznetsova, Sharapova... (sin olvidar a la más grande, Seles). Ciento por ciento dos manos.

Entre las españolas, sin embargo, la cuestión no tiene un veredicto claro. Hace una década, frente al estilo de Arantxa Sánchez Vicario, dos manos, Conchita Martínez y Magüi Serna sacaban el revés con una sola, equilibrio que no han resuelto nuestras tenistas mejor clasificadas en el último ranking de la WTA: Anabel Medina, dos manos; Carla Suárez, una; Nuria Llagostera, dos; Lourdes Domínguez, una; María José Martínez, dos; Virginia Ruano, una.

Venus Williams Serena Williams Justine Henin Conchita Martínez

Delicado, por tanto, responder a un alumno que plantea la cuestión de cuántas manos debe emplear para empuñar la raqueta en el golpe de revés. Yo les digo: juega el revés como te sientas más cómodo... aunque te sorprendería comprobar cuántos meses de competición se pierden los revesistas a dos manos por lesiones en la mano izquierda (derecha en los zurdos).

 
 
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